Santa Biblia — Reina-Valera 1909 · RV1909

Proverbios 2

Elegir capítulo 2 de 31
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1HIJO mío, si tomares mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti,

2Haciendo estar atento tu oído á la sabiduría; [si] inclinares tu corazón á la prudencia;

3Si clamares á la inteligencia, y á la prudencia dieres tu voz;

4Si como á la plata la buscares, y la escudriñares como á tesoros;

5Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.

6Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca [viene] el conocimiento y la inteligencia.

7El provee de sólida sabiduría á los rectos: [es] escudo á los que caminan rectamente.

8[Es] el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos.

9Entonces entenderás justicia, juicio, y equidad, y todo buen camino.

10Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere dulce á tu alma,

11El consejo te guardará, te preservará la inteligencia:

12Para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades;

13Que dejan las veredas derechas, por andar en caminos tenebrosos;

14Que se alegran haciendo mal, que se huelgan en las perversidades del vicio;

15Cuyas veredas son torcidas, y torcidos sus caminos.

16Para librarte de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras;

17Que desampara el príncipe de su mocedad, y se olvida del pacto de su Dios.

18Por lo cual su casa está inclinada á la muerte, y sus veredas hacia los muertos:

19Todos los que á ella entraren, no volverán, ni tomarán las veredas de la vida.

20Para que andes por el camino de los buenos, y guardes las veredas de los justos.

21Porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella;

22Mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados.