Santa Biblia — Reina-Valera 1909 · RV1909

Proverbios 5

Elegir capítulo 5 de 31
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1HIJO mío, está atento á mi sabiduría, y á mi inteligencia inclina tu oído;

2Para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia.

3Porque los labios de la extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite:

4Mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como cuchillo de dos filos.

5Sus pies descienden á la muerte; sus pasos sustentan el sepulcro:

6Sus caminos son instables; no [los] conocerás, si no considerares el camino de vida.

7Ahora pues, hijos, oidme, y no os apartéis de las razones de mi boca.

8Aleja de ella tu camino, y no te acerques á la puerta de su casa;

9Porque no des á los extraños tu honor, y tus años á cruel;

10Porque no se harten los extraños de tu fuerza, y tus trabajos [estén] en casa del extraño;

11Y gimas en tus postrimerías, cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo,

12Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión;

13Y no oí la voz de los que me adoctrinaban, y á los que me enseñaban no incliné mi oído!

14Casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.

15Bebe el agua de tu cisterna, y los raudales de tu pozo.

16Derrámense por de fuera tus fuentes, en las plazas los ríos de aguas.

17Sean para ti solo, y no para los extraños contigo.

18Sea bendito tu manantial; y alégrate con la mujer de tu mocedad.

19[Como] cierva amada y graciosa corza, sus pechos te satisfagan en todo tiempo; y en su amor recréate siempre.

20¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la ajena, y abrazarás el seno de la extraña?

21Pues que los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas.

22Prenderán al impío sus propias iniquidades, y detenido será con las cuerdas de su pecado.

23El morirá por falta de corrección; y errará por la grandeza de su locura.