Santa Biblia — Reina-Valera 1909 · RV1909

Proverbios 24

Elegir capítulo 24 de 31
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1NO tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos:

2Porque su corazón piensa en robar, é iniquidad hablan sus labios.

3Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará:

4Y con ciencia se henchirán las cámaras de todo bien preciado y agradable.

5El hombre sabio es fuerte; y de pujante vigor el hombre docto.

6Porque con ingenio harás la guerra: y la salud está en la multitud de consejeros.

7Alta está para el insensato la sabiduría: en la puerta no abrirá él su boca.

8Al que piensa mal hacer le llamarán hombre de malos pensamientos.

9El pensamiento del necio es pecado: y abominación á los hombres el escarnecedor.

10Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida.

11Si dejares de librar los que son tomados para la muerte, y los que son llevados al degolladero;

12Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras.

13Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar:

14Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: si la hallares tendrá recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada.

15Oh impío, no aceches la tienda del justo, no saquees su cámara;

16Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; mas los impíos caerán en el mal.

17Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:

18Porque Jehová no lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo.

19No te entrometas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos;

20Porque para el malo no habrá [buen] fin, y la candela de los impíos será apagada.

21Teme á Jehová, hijo mío, y al rey; no te entrometas con los veleidosos:

22Porque su quebrantamiento se levantará de repente; y el quebrantamiento de ambos, ¿quién lo comprende?

23También estas cosas [pertenecen] á los sabios. Tener respeto á personas en el juicio no es bueno.

24El que dijere al malo, Justo eres, los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones:

25Mas los que [lo] reprenden, serán agradables, y sobre ellos vendrá bendición de bien.

26Besados serán los labios del que responde palabras rectas.

27Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.

28No seas sin causa testigo contra tu prójimo; y no lisonjees con tus labios.

29No digas: Como me hizo, así le haré; daré el pago al hombre según su obra.

30Pasé junto á la heredad del hombre perezoso, y junto á la viña del hombre falto de entendimiento;

31Y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, ortigas habían ya cubierto su haz, y su cerca de piedra estaba ya destruída.

32Y yo miré, y púse[lo] en mi corazón: vi[lo], y tomé consejo.

33Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;

34Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo.