Santa Biblia — Reina-Valera 1909 · RV1909
Salmos 51
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1Al Músico principal: Salmo de David, cuando después que entró á Bathsebah, vino á él Nathán el profeta. TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.
4A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
5He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
6He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
8Hazme oir gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido.
9Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.
12Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.
13Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán á ti.
14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: cantará mi lengua tu justicia.
15Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.
16Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.
17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem.
19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.