Santa Biblia — Reina-Valera 1909 · RV1909
Salmos 78
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Elegir versículo 72 versículos
1Masquil de Asaph. ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.
2Abriré mi boca en parábola; hablaré cosas reservadas de antiguo:
3Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos [las] contaron.
4No las encubriremos á sus hijos, contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.
5El estableció testimonio en Jacob, y pusó ley en Israel; la cual mandó á nuestros padres que la notificasen á sus hijos;
6Para que [lo] sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y [los que] se levantarán, [lo] cuenten á sus hijos;
7A fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios, y guarden sus mandamientos:
8Y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no apercibió su corazón, ni fué fiel para con Dios su espíritu.
9Los hijos de Ephraim armados, flecheros, volvieron [las espaldas] el día de la batalla.
10No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley:
11Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado.
12Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.
13Rompió la mar, é hízolos pasar; é hizo estar las aguas como en un montón.
14Y llevólos de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego.
15Hendió las peñas en el desierto: y dióles á beber como de grandes abismos;
16Pues sacó de la peña corrientes, é hizo descender aguas como ríos.
17Empero aun tornaron á pecar contra él, enojando en la soledad al Altísimo.
18Pues tentaron á Dios en su corazón, pidiendo comida á su gusto.
19Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?
20He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne á su pueblo?
21Por tanto oyó Jehová, é indignóse: y encendióse el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel;
22Por cuanto no habían creído á Dios, ni habían confiado en su salud:
23A pesar de que mandó á las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,
24E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos.
25Pan de nobles comió el hombre: envióles comida á hartura.
26Movió el solano en el cielo, y trajo con su fortaleza el austro.
27E hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena de la mar.
28E hízolas caer en medio de su campo, alrededor de sus tiendas.
29Y comieron, y hartáronse mucho: cumplióles pues su deseo.
30No habían quitado de sí su deseo, aun estaba su vianda en su boca,
31Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.
32Con todo esto pecaron aún, y no dieron crédito á sus maravillas.
33Consumió por tanto en nada sus días, y sus años en la tribulación.
34Si los mataba, entonces buscaban á Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya.
35Y acordábanse que Dios era su refugio, y el Dios Alto su redentor.
36Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían:
37Pues sus corazones no eran rectos con él, ni estuvieron firmes en su pacto.
38Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no [los] destruía: y abundó para apartar su ira, y no despertó todo su enojo.
39Y acordóse que eran carne; soplo que va y no vuelve.
40¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!
41Y volvían, y tentaban á Dios, y ponían límite al Santo de Israel.
42No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia;
43Cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán;
44Y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes, porque no bebiesen.
45Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, y ranas que los destruyeron.
46Dió también al pulgón sus frutos, y sus trabajos á la langosta.
47Sus viñas destruyó con granizo, y sus higuerales con piedra;
48Y entregó al pedrisco sus bestias, y al fuego sus ganados.
49Envió sobre ellos el furor de su saña, ira y enojo y angustia, con misión de malos ángeles.
50Dispuso el camino á su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida á la mortandad.
51E hirió á todo primogénito en Egipto, las primicias de las fuerzas en las tiendas de Châm.
52Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, y llevólos por el desierto, como un rebaño.
53Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y la mar cubrió á sus enemigos.
54Metiólos después en los términos de su santuario, en este monte que ganó su mano derecha.
55Y echó las gentes de delante de ellos, y repartióles una herencia con cuerdas; é hizo habitar en sus moradas á las tribus de Israel.
56Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios;
57Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: volviéronse como arco engañoso.
58Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo á celo con sus esculturas.
59Oyólo Dios, y enojóse, y en gran manera aborreció á Israel.
60Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, la tienda [en que] habitó entre los hombres;
61Y dió en cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo.
62Entregó también su pueblo á cuchillo, y airóse contra su heredad.
63El fuego devoró sus mancebos, y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
64Sus sacerdotes cayeron á cuchillo, y sus viudas no lamentaron.
65Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, como un valiente que grita excitado del vino:
66E hirió á sus enemigos en las partes posteriores: dióles perpetua afrenta.
67Y desechó el tabernáculo de José, y no escogió la tribu de Ephraim;
68Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sión, al cual amó.
69Y edificó su santuario á manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre.
70Y eligió á David su siervo, y tomólo de las majadas de las ovejas:
71De tras las paridas lo trajo, para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.
72Y apacentólos con entereza de su corazón; y pastoreólos con la pericia de sus manos.